Las Silmarils o Los Silmarils: Aproximaciones a una nueva traducción al español de El Silmarillion

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Este lunes 3 de enero se cumplió el 130 aniversario del nacimiento de Tolkien. Considerando eso, comparto este artículo que es una adaptación de la versión que presenté durante el Seminario de la Sociedad Tolkien “Traducir e ilustrar a Tolkien” en noviembre de 2021, originalmente en inglés.


El Silmarillion, publicado en 1977, es la obra seminal de J.R.R. Tolkien cuando se trata de los Días Antiguos de la Tierra Media. Aunque no está exenta de fallas, reconocidas por su propio editor, Christopher Tolkien, tanto en la introducción al texto original como en otras de las obras post mortem de su padre que él mismo editó, sigue siendo una lectura fundamental para introducir a los nuevos lectores a las primeras historias de la Tierra Media, además de brindar la versión más completa y coherente de los principales acontecimientos ocurridos durante las primeras Tres Edades del Mundo, antes de lo presentado tanto en El Hobbit como en El Señor de los Anillos.

En español, sólo existe una traducción de tan importante texto entre la obra de Tolkien. Esta traducción—de Rubén Masera y Luis Domènech, de 1984—nunca ha sido revisada ni criticada por los estudiosos de Tolkien de habla hispana, que yo sepa.

A pesar de lo que pueda parecer, teniendo en cuenta estos hechos, lo cierto es que el texto en español de El Silmarillion no es perfecto sino que, por el contrario, tiene una plétora de problemas. Este artículo analizará algunos de los más problemáticos entre estps, explicará por qué lo son y analizará posibles alternativas sobre cómo resolverlos. 

Teniendo en cuenta estos problemas, creo que una nueva traducción al español de El Silmarillion no sólo es un esfuerzo digno, sino algo muy necesario para presentar a los lectores una versión lo más precisa y fiel posible de la obra.

El problema del género

El primero, y quizás el más evidente de los temas en El Silmarillion es la traducción al español del nombre de las joyas en el centro de la narración: los Silmarils o Silmarilli en Quenya. 

Como ya sabrás, en español todo sustantivo tiene un género, ya sea masculino o femenino. Por eso, al traducir una frase como the Silmarils al español, el traductor debe decidir si usará un género masculino o femenino para el artículo.

Como era de esperar, los traductores españoles decidieron optar por el masculino, traduciendo la traducción oficial como «Los Silmarils». Esto es muy probablemente el resultado de la «regla» que tiene la Real Academia de la Lengua Española o RAE que dice que el género masculino es el predeterminado y/o neutral. Entonces, en caso de duda sobre el género, como cuando se traduce una obra extranjera, se prefiere el masculino.

Permítanme aquí una breve digresión para explicar esta situación con más profundidad. A diferencia de otros idiomas, y como una reliquia de su pasado colonial, el idioma español tiene una institución que se dedica a regular lo que se supone que es el idioma español. Siguiendo un enfoque lingüístico «prescriptivo» obsoleto, esta institución, la RAE, aún hoy trata de dictar lo que está bien (y lo que está mal) al hablar y escribir en español. 

Ni que decir tiene que la RAE ha sido objeto de muchas críticas en los últimos tiempos por sus decisiones, especialmente cuando se trata de negar reconocimiento al auge de alternativas para representar un verdadero género neutro en español. Pero esa es otra historia.

Volviendo a la traducción de the Silmarils como «Los Silmarils», esta decisión es al menos cuestionable desde la perspectiva de la ficción. Tolkien suele referirse a los Silmarils como the Great Jewels, que en español se traduciría como «Las Grandes Joyas». Además, todo el conflicto entre los Noldor y Morgoth a causa de ellas (y el Juramento de Fëanor y la posterior Maldición de Mandos, por supuesto) se denomina más tarde como the War of the Jewels que, en español, sería (y ha sido) traducido como «La Guerra de las Joyas».

Si sabes un poco de español, probablemente ya te hayas dado cuenta de que la traducción de jewel es «joya», que es un sustantivo femenino. Teniendo en cuenta que la regla en español es que tanto el artículo como el sustantivo deben tener el mismo número y género, la traducción correcta de the Silmarils al español, entonces, debería ser «Las Silmarils», porque Silmaril aquí funciona como «joya», un sustantivo femenino.

Este es un ejemplo emblemático de un problema recurrente en la traducción al español de 1984 de El Silmarillion: la falta de comprensión y/o consideración por parte de los traductores de la obra de Tolkien. No parecen saber, o no les importa, por qué Tolkien elige ciertas palabras o formas de expresión y, lo que es peor, no hacen ningún esfuerzo por incorporar esas elecciones en su traducción.

Veamos algunos ejemplos más.

Ere no es lo mismo que before

El estilo de escritura de El Silmarillion es una de sus características más distintivas. A menudo se ha comparado con la versión del rey James de La Biblia, debido al uso de arcaísmos y formas de habla que no son comunes en el inglés moderno.

Solo como ejemplo: Tolkien usa (y abusa) de la palabra ere en el texto, optando casi nunca por la alternativa más común before. Esto es tan obvio y repetitivo que no es algo que pueda ignorarse fácilmente, sino algo que sólo puedo imaginar que une traductore tendría que abordar como una de sus primeras decisiones de traducción.

Aquí hay un ejemplo revelador desde el comienzo mismo del Quenta Silmarillion:

It is told among the wise that the First War began before Arda was full-shaped, and ere yet there was anything that grew or walked upon earth.

En la traducción al español, se lee:

Se dice entre los sabios que la Primera Guerra estalló antes de que Arda estuviera del todo acabada, y antes de que nada creciera o anduviera sobre la Tierra.

Lamentablemente (pero no sorpresivamente, en este punto), la traducción al español ignora la dificultad y la decisión estilística original y simplemente traduce ere como «antes», una palabra muy común en español que se usa con mayor frecuencia para traducir before, ¡incluso en el misma frase! ¿Cómo es posible que los traductores tradujeran dos palabras totalmente diferentes en inglés con la misma en español?

Ahora, el idioma español tiene muchos sinónimos e incluso arcaísmos propios para traducir ere como algo diferente a «antes», por lo que la elección de la traducción aquí es desconcertante, por decir lo menos. Las únicas razones en las que puedo pensar que justificarían un trabajo tan descuidado serían a) que los traductores no saben y/o no entienden el uso de la palabra ere por parte de Tolkien o b) que han ignorado deliberadamente la elección de palabras del escritor. Como verás más adelante, con otro problema, hay suficiente evidencia textual para creer, creo, que es más probable que esta última opción que la primera explique este increíble descuido.

Sea como fuere, creo que estarás de acuerdo conmigo en que, al ignorar la elección estilística de las palabras de Tolkien, Masera y Domènech empobrecieron aún más la traducción al español de El Silmarillion.

La pérdida de la manera formal

Otro ejemplo relacionado de esta pérdida del estilo de escritura ocurre en el caso de la manera formal de dirigirse de un personaje a otro. Esto aparece a menudo a lo largo de los textos que componen El Silmarillion, pero nunca es más claro que en Ainulindalë o “La Música de los Ainur”, la primera sección del libro.

Ainulindalë es un texto que recuerda en estilo y contenido a la sección del “Génesis” de La Biblia. Por eso, no debería sorprender a nadie que, cuando Tolkien elige que Eru Ilúvatar/Dios hable con los Ainur/Arcángeles, elige emplear los ahora arcaicos pronombres en segunda persona del singular y del plural del inglés moderno temprano, ejemplificados por thee, thou y ye y sus correspondientes conjugaciones verbales.

Aquí hay un ejemplo extendido de la mayoría de estos en uso en Ainulindalë:

Then Ilúvatar spoke, and he said: ‘Mighty are the Ainur, and mightiest among them is Melkor; but that he may know, and all the Ainur, that I am Ilúvatar, those things that ye have sung, I will show them forth, that ye may see what ye have done. And thou, Melkor, shalt see that no theme may be played that hath not its uttermost source in me, nor can any alter the music in my despite. For he that attempteth this shall prove but mine instrument in the devising of things more wonderful, which he himself hath not imagined.’

En este caso, la traducción al español utiliza las formas comunes de los pronombres de segunda persona.

Entonces Ilúvatar habló, y dijo: —Poderosos son los Ainur, y entre ellos el más poderoso es Melkor; pero sepan él y todos los Ainur que yo soy Ilúvatar; os mostraré las cosas que habéis cantado y así veréis qué habéis hecho. Y , Melkor, verás que ningún tema puede tocarse que no tenga en mí su fuente más profunda, y que nadie puede alterar la música a mi pesar. Porque aquel que lo intente probará que es sólo mi instrumento para la creación de cosas más maravillosas todavía, que él no ha imaginado.

En los primeros tres casos, los traductores dieron a entender el uso de la forma vos, que es el equivalente de thee, thou y ye en español. El problema es que estas formas formales ahora son comunes en el español de España, por lo que los lectores de habla hispana no pueden discernir una diferencia entre la forma en que habla Ilúvatar y cualquier otro personaje en El Silmarillion.

En este caso, considero que una gran solución sería traducir todo el texto en español neutro, es decir, un español que usa «tú» y «ustedes» (y formas derivadas) para los pronombres de segunda persona singular y plural, respectivamente, y guardar estas formas, «vos» y «vosotros», que son arcaicas y en desuso en todos los países de habla hispana que no son España (la inmensa mayoría), para estos casos en los que Tolkien emplea las formas arcaicas por motivos estilísticos.

La última forma arcaica del párrafo, thou, está muy mal traducida por Masera y Domènech al usar «tú», que es la forma más común de pronombre de segunda persona en español. Esto arruina totalmente el estilo del párrafo y hace que Ilúvatar le hable formalmente a todos los Ainur, pero le falte el respeto a Melkor o lo trate con especial calidez, lo que enfáticamente no es la intención de Tolkien en el original.

Este es probablemente el mejor ejemplo de cómo un error evidente cambia el significado/tono del original que, en mi opinión, es el pecado capital que une no puede cometer como traductore.

Por supuesto, este es solo un ejemplo, pero hay muchos más en el texto, específicamente cada vez que entran en juego thee, thou y ye.

Aún así, hay otra tendencia más inquietante en la traducción de Masera y Domènech de El Silmarillion: la de simplemente agregar texto a la traducción que no estaba en el original.

Introducción de texto nuevo

Todos los problemas de traducción discutidos anteriormente pueden explicarse como descuidos o decisiones que, incluso si no estoy de acuerdo con ellas, podría entender. Pero cuando los traductores comienzan a agregar texto que no estaba en el original sin motivo aparente, entonces no puedo evitar denunciar su trabajo como de mala calidad, descuidado e incluso poco ético.

Aquí hay un ejemplo revelador justo al comienzo del texto.

There was Eru, the One, who in Arda is called Ilúvatar; and he made first the Ainur, the Holy Ones, that were the offspring of his thought, and they were with him before aught else was made.

La traducción, en cambio, dice:

En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y fueron con él antes que se hiciera alguna otra cosa.

Como ya te habrás dado cuenta, el comienzo de la traducción al español introduce una frase que no está en el original: «En el principio». No hay ninguna explicación o razón por la cual Masera y Doménech mencionada en algún lugar que al menos pudiera explicar, si no excusar, que los traductores introdujeran material en su traducción que, enfáticamente, no estaba allí en el original.

La única razón por la que se me ocurre por qué hicieron esto es para imitar la sección del “Génesis” de La Biblia que comienza, al menos en la versión en español, con las mismas palabras: «En el principio». Incluso si lo hicieron porque estaban tratando de enfatizar la conexión entre Ainulindalë y “Génesis”, nada justifica esta intrusión injustificada y, me atrevo a decir, falta de ética de trabajo.

Conclusiones

Todos los temas antes mencionados en la única traducción al español de El Silmarillion, cuando se consideran en conjunto, crean una situación en la que ya no me siento cómoda recomendándolo a los lectores de habla hispana. Ahora desconfío de El Silmarillion que tenemos como hispanohablantes, y temo que alguien que lo lea obtenga una impresión equivocada de lo que Tolkien realmente estaba tratando de decir, gracias al trabajo defectuoso de los traductores.

Por ello, es mi evaluación que esta traducción, perpetrada por Masera y Doménech en 1984 —y que nunca ha sido revisada ni editada— es un texto que debe ser retirado y reemplazado por una nueva versión lo antes posible. Tengo la esperanza de que una nueva traducción no sólo pueda resolver los problemas aquí presentados, sino también mejorar el estilo general del texto. 

Aunque algunes podrían argumentar que si tal traducción siguiera algunas de mis preferencias, como traducir arcaísmos del inglés por arcaísmos del español, podría crear un texto menos accesible, yo diría que hacerlo sería concordante con el espíritu de permanecer fiel al original. Además, me atrevería a decir que es mejor tener un texto más desafiante pero respetuoso que uno más fácil de leer. Esto es así porque, en esencia, un texto más fácil de leer es en realidad una versión simplificada del original, que pierde muchas (si no todas) de las complejidades que el autor pretendía.

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