Tolkien: El señor de los cuentos de hadas

Hoy 2 de septiembre se cumplen 48 años desde la muerte de J.R.R. Tolkien, indudablemente el autor de Fantasía más trascendente e influyente en la historia del género. Así, quiero aprovechar esta oportunidad para hacerle un pequeño homenaje al escritor que nos hizo soñar con otros mundos… Y con la posibilidad de crearlos con nuestras propias palabras.

Introducción

Eso sí, me alejaré un poco del comentario más bien genérico para centrarme en un aspecto a veces olvidado de su producción fantástica. Esta es la razón por la que dedicaré este espacio a hablar de los cuentos de hadas (modernos) que Tolkien escribió.

Cuentos de hadas

Aunque El señor de los anillos es sin duda su obra más reconocida, la producción literaria de Tolkien está marcada por su gusto —algunos podrían llamar obsesión— por esclarecer la importancia y valor real de los cuentos de hadas. 

De partida, los Elfos Tolkienianos son, en esencia, una visión prístina y «no afrancesada» de las hadas. Tal y como se puede leer en su ensayo “Sobre los cuentos de hadas”, Tolkien arguye que el fenómeno de las hadas diminutas (al estilo Campanita) no es sino el resultado de la racionalización de estas historias. O, en otras palabras, de una lectura positivista de ellas. 

Esto quiere decir, parafraseando a Tolkien, que las hadas ahora son pequeñas al punto de la invisibilidad (y su magia una ridiculez) porque la mente moderna y racional sólo puede entender la sutileza y el poder de Faerie, el reino de las Hadas, de esa manera.

Por esto, no es sorpresivo que las primeras historias que conocemos del autor británico sean protagonizadas por sus Hadas en un contexto épico-heroico. Estas son, por supuesto, las historias recopiladas en El libro de los cuentos perdidos (Partes 1 y 2), las que podemos leer gracias al trabajo de Christopher Tolkien, el ejecutor literario de su padre. Christopher dedicó gran parte de su vida a compilar y presentar los escritos inconclusos de su progenitor a un público ávido de más historias situadas en la Tierra Media.

Ahora bien, incluso cuando Tolkien hubo abandonado el proyecto de “Los cuentos perdidos de Elfinesse” —esa mitología «genuinamente inglesa» que nunca completó— el resto de su producción literaria siguió siempre enfocada en los cuentos de hadas. Así lo refleja la mayor parte de su poesía la que, incluso en sus primeros intentos, reflejaba un profundo anhelo melancólico por Faerie, el reino de las Hadas.

El Hobbit Como Cuento de Hadas

Pero no sería sino hasta El Hobbit que Tolkien se arriesgaría a producir un cuento de hadas de los que él admiraba —más en la vertiente de los Hermanos Grimm que Perrault— y uno en el que, por lo demás, el profesor de Oxford saca a relucir lo mejor de esta forma literaria. 

Porque, estarás de acuerdo conmigo, la historia de Bilbo Bolsón es una novela que está claramente enmarcada en los cuentos de hadas antes de en cualquier otra forma literaria.

De partida, la referencia constante al lector recuerda a las fórmulas clásicas de los cuentos de hadas, las que se han epitomizado en el famoso «Érase una vez». Tolkien, por supuesto, no se aferra a la forma sino que, en cambio, explora el fondo de los cuentos de hadas. 

Siguiendo sus propias palabras al respecto, Tolkien se sumerge en el poder de la (sub-)creación de mundos para dar al lector un refresco del mundo «real», un descanso renovador que le permita volver a la realidad con la esperanza que entrega el tener un sentido de vida claro. 

Historias del Reino Peligroso

Sin embargo, El Hobbit no es un fenómeno aislado en la producción literaria de Tolkien… ni mucho menos. 

Los cuentos del Reino Peligroso (Egidio, el granjero de Ham, Hoja de Niggle y El herrero de Wootton Mayor) son, por separado y en su conjunto, cuentos de hadas de tomo y lomo pero, a su vez, demuestran un cariz distinto al que estamos acostumbrados en este tipo de historias. Así, aunque su planteamiento y resolución, e incluso su prosa, se emparentan de cerca con los cuentos de hadas tradicionales, sus temáticas son en extremo modernas.

En Egidio, por ejemplo, hay una clara intención satírica, a la vez que una crítica a la cultura moderna que rápidamente ha olvidado sus raíces folklóricas, legendarias y mitológicas. En Hoja, por su parte, el cuento de hadas sirve de marco narrativo para una profunda y altamente simbólica discusión en torno a la creación artística 

Mientras que en Wootton Mayor, finalmente, la relación entre Faerie y el mundo mundano se explicita a través de un melancólico relato que nos habla acerca del costo y la renuncia al reino de las Hadas.

Conclusión

Como puedes ver, incluso con una pincelada somera como ésta, los cuentos de hadas (modernos) son una forma literaria en la que Tolkien destacaba. Una que, por lo demás, ha recibido una tremenda atención —y una justa valoración— gracias, en gran parte, al trabajo que el autor británico desarrolló, tanto como escritor como lector crítico de los mismos.

Así es como elijo recordar a Tolkien hoy: hablando de él y recordando su amor por los cuentos de hadas en el mes en que Bilbo y Frodo, respectivamente, dejaron la Comarca para lanzarse a la aventura.

El mismo en el que él dejó esta tierra para viajar a las Tierras Imperecederas.

P.S.: La versión original de este artículo fue escrita en septiembre 2014 para el (difunto) sitio web Fantasía Austral. Sólo he actualizado parte de la escritura para hacerlo más claro pero es, en esencia, el mismo artículo.


¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Genial! Ayúdame dejando un comentario, compartiéndolo con une amigue o uniéndote a mi Patreon. Estoy tratando de mantenerme con mi escritura y se agradece cualquier ayuda.

2 thoughts on “Tolkien: El señor de los cuentos de hadas

Leave a Reply to Helena Real Cancel reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s